No son pocas las ocasiones en que llega alguien pidiendo ayuda porque es adicto a alguna sustancia. Tampoco son pocos los casos en que esa adicción es solamente una. Hay casos, incluso, en que las adicciones son múltiples y permanentes.

Cada adicción puede asociarse a un sentimiento o algún miedo a algo que la persona desea evitar.

Porque las adicciones son justamente eso, medios para evitar ciertas situaciones, eventos, circunstancias, ciertas relaciones o personas o capítulos de la vida, etcétera.

En todas las adicciones existe el deseo de evitar algo que, coloquialmente, se llama “salir corriendo, no quiero ver, no quiero conectarme, no quiero presenciar, no quiero pensar en ello.

En términos generales, la adicción al tabaco se asocia a evitar la sensación de estar solo, de vivir solo, de sentirse solo, de estar en soledad. Así, la manera de evitar conectarse con esa soledad es a través de un cigarro. En muchísimas ocasiones es posible escuchar que alguien habla del cigarrillo como su compañera, su compañero, su paño de lágrimas, el que siempre está, el que acompaña en el frío y en el calor, en cualquier circunstancia. Al fumar, la persona está tratando de evitar esa soledad que no quiere sentir.

En el caso del alcohol y también de la marihuana, lo que se desea evitar es un poco más fuerte o grande. Generalmente está relacionado con alguna situación, circunstancia puntual o permanente, en relación a alguno de sus progenitores.

Con el alcohol, en términos generales, lo que se busca evitar es aquel padre que no es el padre que “me hubiera gustado tener”, por la razón que sea.

La marihuana, que tiene la capacidad de borrar a una persona y hacerla sentir literalmente en las nubes, aquello que se quiere evitar es aún más fuerte pues tiene relación con la madre, por la razón que sea. Lo que se quiere evitar es todo aquello en relación con la madre que se tiene, que es una mamá diferente a la que “me hubiera gustado tener”.

En el caso de la cocaína, lo que se busca evitar es la falta de fuerza, la debilidad, la vulnerabilidad, la falta de energía, la falta de capacidad y, por ello a través de la cocaína, se busca todo aquel poder “que necesito para poder lograr lo que, supuestamente, por mis propias capacidades y debido a mi historia yo no podría alcanzar”.

Hacía frio, era muy temprano en la mañana, tocaste la puerta, y entraste cubierto con todo el abrigo posible para evitar el frio. Y los colores del living te asombraron y te invitaron a dejar abrigo, bufanda, gorro al lado, para dejarte envolver por toda la gama de colores que adornan el living.

Nos fuimos a la consulta y me planteaste que deseabas trabajar los hombres de tu familia. Ya habían pasado casi 30 años del suicidio de tu padre. Y hoy, a tus 38 años, sentías que por fin había ocurrido tu resurrección interior, que por fin había luces de estar saliendo de la oscuridad subterránea, de las mazmorras que hasta ahora te habían acogido.

Claro que no las veías como un lugar de acogida, aunque tampoco como un castigo ni parecido. Sentías que por fin tu padre estaba alcanzando cierta paz. Y eso te había permitido a ti descubrirte, y comenzar tu verdadera conquista, tu verdadero desarrollo interior, desde la paz, desde la alegría, desde la autenticidad y desde la pasión de vivir el amor a ti mismo, a tu verdad, a lo que realmente eres, tal y como eres, sin juicio, sino desde el amor.
Entonces yo te hice una invitación, la invitación de encontrarte con tu padre, de decirle cuánto lo sigues amando, y que ahora puedes ver el costo que él pagó por la vida. Y que eso te permitía ver su tremenda grandeza, grandeza que hasta ahora no habías visto, grandeza que ahora te permitía ser sólo tú, el chiquitín, el pequeño. Ya podías dejar con él, con su grandeza, todo lo que es de él, y que habías estado cargando por él, sólo por ser un buen hijo. Pero que ahora ya podías darte cuenta que no era necesario cargarlo más, que no te quedaba bien, y que él podía hacerse cargo de lo suyo, que él es el grande y que cuenta con los recursos para ello.
Ahora sí el será tu papá, el grande, tal y como es. Y eso es lo que a tu papá le da esa tan merecida paz y tan merecido descanso. Ahora tú, siendo sólo tú, puedes girarte hacia la vida, mirar la vida y hacer algo lindo con la vida, para ti y para todos los que se te confíen.

Gracias por haber venido hasta acá y por regalarme la experiencia de conocerte.
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