Tu pareja hace una escena de celos pese a que tú no eres responsable de nada. Aún así, terminas sintiéndote culpable.
Si te reconoces en esta situación, pudiera ser que esa culpa en la pareja no necesariamente habla de un hecho, sino de cómo te valoras a ti mismo.
¿Por qué sientes culpa si no hiciste nada?
La teoría del apego, desarrollada por John Bowlby, plantea que nuestras primeras relaciones influyen tanto en la forma en que nos vinculamos como en la imagen que construimos de nosotros mismos.
Cuando esas experiencias tempranas son inseguras, es más probable desarrollar una percepción frágil del propio valor. Con el tiempo, esto puede dar lugar a un estilo de relación conocido como apego ansioso, caracterizado por una alta sensibilidad a las reacciones del otro y una necesidad constante de validación.
Desde ahí, ciertas situaciones —como el enojo o los celos de la pareja— pueden interpretarse como señales de falla personal, aunque no exista una causa objetiva.
Este proceso no ocurre de manera consciente. Desde la terapia cognitiva, Aaron T. Beck lo explica a través de los pensamientos automáticos y las distorsiones cognitivas, que llevan a conclusiones apresuradas o poco ajustadas a la realidad.
En la misma línea, Albert Ellis habla de creencias irracionales, como la idea de que uno debería evitar cualquier conflicto o ser responsable del malestar del otro.
Ambos enfoques coinciden en que no reaccionas solo a los hechos, sino, a la forma en que los interpretas. Y cuando esa interpretación está marcada por inseguridad, es más fácil autoatribuirte responsabilidades.
¿Qué puedes hacer con esto?
Comprender este patrón es el primer paso. No se trata de culparte por sentirte así, sino de reconocer que es una forma aprendida de interpretar las relaciones.
El trabajo terapéutico permite identificar estos esquemas, cuestionarlos y desarrollar una forma más equilibrada de verte a ti mismo y de relacionarte con los demás.
Dejar de asumir responsabilidades que no son tuyas no significa desentenderse del vínculo, sino, de situarse en él desde un lugar más justo y realista.
Soy Fernando Aylwin, psicólogo y constelador familiar.

