Miedo al abandono en pareja. Qué hay detrás y cómo trabajarlo

El miedo al abandono es uno de los patrones más frecuentes en la psicología de pareja. Se deja traslucir en frases que he oído en consulta como la afirmación: “a mí nunca me eligen”. 

Lo que describen esas palabras no solo tiene relación con el presente, son el eco de una historia más antigua que comenzó antes de cualquier relación sentimental.

Cómo surge el miedo al abandono

Las relaciones con las figuras de apego durante la infancia —madre, padre u otros cuidadores significativos— marcan los moldes emocionales que sirven para interpretar el afecto.

Si en esa etapa el cuidado fue despreocupado o las necesidades afectivas no encontraron respuesta, esa experiencia puede dar lugar a una conclusión sobre uno mismo: «no merezco ser elegido». 

No hace falta que haya habido un abandono explícito. A veces, basta con la distancia emocional permanente o la falta de una figura de apego.

Apego ansioso y conflictos de pareja

Estas experiencias no enfrentadas pueden dar lugar al apego ansioso, una forma de vincularse marcada por el temor constante a perder al otro y una sensibilidad excesiva ante cualquier señal de distancia. Esto se traduce en conflictos que escalan rápido o en una desconfianza frente a lo que se percibe como un vínculo estable.

La pareja pasa a representar a esa figura de apego que se percibió como distante, y el fin de una relación se procesa como una pérdida presente y la confirmación de una vieja historia.

Por qué el pensamiento se repite

Detrás del miedo al abandono opera el llamado sesgo de confirmación. Una vez instalada la creencia de no merecer ser elegido, en algunos casos, la mente puede tender a buscar evidencia que confirme esa creencia.

Los matices y el contexto real del conflicto quedan reducidos a una sola lectura: «una vez más, no me eligieron». Esto no es una exageración ni un defecto de carácter, es el resultado de una mente que aprendió muy temprano a estar alerta ante la pérdida del vínculo.

Cómo trabajarlo en psicoterapia

El trabajo terapéutico permite distinguir qué pertenece a la historia personal y qué pertenece realmente a la relación actual. Por eso, si estás enfrentando este miedo, te sugiero considerar una psicoterapia.

La tarea es que la frase «a mí nunca me eligen» deje de ser una verdad sobre uno mismo y se convierta en lo que realmente es, una interpretación que ya no tiene por qué seguir siendo la única lectura posible.

Soy Fernando Aylwin, psicólogo y constelador familiar