La sombra de la madre en el humo de marihuana

Fernando Aylwin, psicólogo y constelador familiar, habla de la adicción a la marihuana

Hoy en día, el consumo de marihuana está muy extendido y, en muchos espacios, normalizado, desplazando el peligro de la adicción al cannabis sativa y las implicancias que esto tiene en la salud.

La marihuana suele ser una forma de evadir una situación o a una persona en un contexto particular.

Esta hierba —conocida popularmente como “María”—, puede asociarse simbólicamente con la madre: si estuvo presente o no, cómo se percibía, la calidad de relación con ella, el dolor de su ausencia, el tipo de presencia, en fin.

Otra figura a la que podría asociarse al consumo de marihuana es la llamada “adicción a una antigua pareja”, particularmente, si esa pareja fue mujer. Inconscientemente esa ausencia revela a la madre convertida en abandono.

Entonces, la aparición del consumo de marihuana podría ser el resultado del fin de una antigua relación, sobre todo encarnada en la figura femenina (la madre).

El problema de la marihuana

La adicción a la marihuana al final se convierte en un freno que impide el desarrollo y el avance en la vida.

Y así cualquier otra adicción —sea la marihuana o incluso a una persona, aunque esta última no sea algo que se “consuma”—, dañan especialmente al cerebro.

Esta afectación interfiere con la experiencia de libertad interior, que es justamente la materia prima que se necesita para crecer, tomar decisiones, desarrollarse como ser humano y avanzar con sentido.

Por esto, si se es adicto a la marihuana, es fundamental dar peso a estas dos ideas que resultan sencillas de enunciar:

– Cualquier adicción daña mi cuerpo, muy especialmente mi cerebro, impidiendo y anulando la experiencia de libertad interior personal.

– Un cerebro dañado merma la capacidad de crecer, tomar decisiones, desarrollarse y avanzar en la vida.

No te confíes con aquellos mensajes de que la marihuana puede resultar ser incluso medicinal. Detrás se esconde algo poco alentador para tu salud y tu libertad personal.

Soy Fernando Aylwin, psicólogo y constelador familiar.