Detente por un instante y pregúntante: ¿Estás realmente conciente de que la vida, tal como la conoces, se te ha regalado con el propósito esencial de que seas feliz? No hablo de euforia constante, sino de un profundo sentimiento de bienestar.
Parte de esa felicidad tiene que ver con la vida en pareja. Pero, no siempre una relación es soporte. ¿Has pensado en la posibilidad de que tu relación de pareja te empequeñece, te impide ser feliz simplemente porque no es adecuada?
Aquí es donde debes mirar más allá de la superficie. Es muy probable que tu persistencia en esa dinámica de pareja no sea un acto de amor o de lealtad, sino la manifestación de miedos muy antiguos.Son vivencias, programaciones y conocimientos tan instalados en ti, que te hacen estar ciego o paralizado frente a la mala calidad de tu relación. En ese conflicto entre lo que tu conciencia sabe y lo que tu miedo te impide asumir tu realidad se genera una profunda disonancia
Miedos antiguos: la paradoja de elegir el dolor conocido
Piénsalo bien. Una relación de pareja tortuosa, una que te obliga a negociar constantemente tu paz interior, es absolutamente contraria al objetivo más elevado de la vida: tu felicidad.
¿Has dejado de ir a ese gimnasio que tanto disfrutas, o de dedicar tiempo a tu hobby favorito solo para gestionar el mal humor o la negatividad de tu pareja? En esos momentos, el miedo al conflicto o a la soledad es más fuerte que tu deseo consciente de bienestar.
Esos miedos antiguos actúan como anclas poderosas. Tal vez tuviste padres emocionalmente distantes, y ahora, te aferras a una pareja que te devalúa o te ignora. En un nivel inconsciente, tu mente está repitiendo un patrón doloroso con la esperanza de «ganarte» esa validación o amor que te faltó.
Prefieres el dolor conocido a la incertidumbre de la paz. Este ciclo te detiene, convirtiendo la relación en un freno de mano que impide el desarrollo de tu potencial y de tu propia existencia.
Te invito con franqueza a hacer un ejercicio de honestidad radical. Mira tu tipo de relación no con ojos de enamorado, sino con ojos de observador de tu propia vida.Descubre a qué le tienes miedo, qué creencia o programa es el que te está impidiendo ser pleno y libre. Reconocer la programación es el primer y más valiente paso para empezar a construir la vida que mereces, una que esté a la altura del regalo de la felicidad. ¿Estás listo para mirarlo?
Soy Fernando Aylwin, psicólogo y orientador familiar

