Llevas más de 20 años de relación matrimonial. “¿Qué más puedo hacer para superarlo?”, te preguntas. Sientes que has hecho demasiado por mantener tu relación, pero ahora te faltan las fuerzas. Este agotamiento es señal de que algo debe cambiar para superar el cansancio en el matrimonio.
El ciclo del sobresfuerzo
Muchas personas llegan a ese cansancio porque viven bajo una imagen de cómo debería ser su matrimonio. Este ideal proviene de sus propias expectativas y de las expectativas del entorno sobre cómo debe vivirse una relación. Cuando esas personas agotadas sienten que se alejan de ese ideal de pareja, redoblan sus esfuerzos.
Detrás del cansancio de quien toma conciencia de la salud de la relación está la exigencia autoimpuesta de compensar el peso de la irresponsabilidad del otro, un doble trabajo que cree necesario para reparar lo que haga falta cada día.
Cuando te conviertes en «madre», no en pareja
Aquí es donde ocurre la transformación más silenciosa y suele ocurrir en especial en las mujeres: cuando asumen más del 50% de responsabilidad dejan de ser compañera convirtiéndose en gestora de la relación. Detrás está dando vueltas la idea de que “mi esposo es como un hijo más”.
Así las cosas, el cansancio con el tiempo se convierte en frustración, y esta lleva a una desconexión.
El momento de la verdad
Ese «¿Qué más puedo hacer?» junto con ser un síntoma de agotamiento puede convertirse en una oportunidad para redefinir los límites.
No se trata de hacer menos y permitir que desmejore el matrimonio. Se trata de hacer el 50%, dejando que la pareja asuma su propia responsabilidad.
Lo que te invito a hacer
Si crees que esta experiencia te refleja, sentir agotamiento después de tantos años de matrimonio y no sabes qué más hacer para seguir alimentando ese vínculo, te sugiero que busques acompañamiento psicológico. Un terapeuta puede ayudarte a identificar:
- Dónde terminan tus responsabilidades y dónde comienzan las de tu pareja.
- Cuáles son tus límites personales y por qué es importante respetarlos.
- Cómo soltar el control sin abandonar la relación.
El cambio empieza cuando reconoces que no puedes ser responsable de todo el compromiso que requiere el matrimonio. Tienes la responsabilidad y el desafío de sostener y animar la mitad del esfuerzo para continuar velando por tu relación.
Soy Fernando Aylwin, psicólogo y constelador familiar.

