Evitar sufrir: cuando protegerte demasiado te aleja de los demás

¿Te ha pasado que, en una conversación importante, sientes que no logras entender del todo lo que la otra persona quiere decirte? No es que no escuches ni que no te importe. Muchas veces ocurre porque, sin darte cuenta, estás más concentrado en protegerte que en conectar. Como psicólogo, veo este patrón con frecuencia, y suele tener un mismo trasfondo: alejarse de los otros para evitar sufrir.

Cuando evitar sufrir se convierte en una barrera

En algún momento de tu historia, probablemente en la infancia, aprendiste que sentir, confiar o abrirte podía doler. Frente a eso, tu mente hizo lo más lógico: se defendió. Así se instala una forma de estar en el mundo donde evitar el sufrimiento se vuelve prioridad. El problema aparece cuando esa defensa, que en su momento fue necesaria, sigue activa en la vida adulta.

Entonces gran parte de tu energía se va en anticipar riesgos, cuidar lo que dices o interpretar al otro desde la sospecha. En ese estado, comprender los mensajes de quienes te rodean se vuelve difícil, especialmente en las relaciones cercanas, no porque no quieras hacerlo, sino porque tu foco está puesto en no salir herido

Lo que ocurre cuando vives en modo defensa

Cuando estás en modo defensivo, tu atención se dirige hacia adentro: a cómo te sientes, a qué podría salir mal, a cómo protegerte. Eso reduce tu capacidad de captar matices como el tono, los gestos o la intención real del otro, y la conversación deja de ser un espacio de encuentro para transformarse en un ejercicio de control.

Este fenómeno fue descrito por John Bowlby, quien mostró cómo las experiencias tempranas de inseguridad influyen en la forma en que nos vinculamos de adultos. Dicho de manera simple, si aprendiste que el vínculo podía doler, tu sistema emocional se organiza para evitar sufrir, incluso cuando ya no es necesario.

El primer paso no es forzarte a cambiar, sino observarte con honestidad y preguntarte si hoy estás reaccionando desde el presente o desde antiguas formas de protección. Cuando este patrón se trabaja, muchas veces en un proceso terapéutico, evitar sufrir deja de ser el eje de tus relaciones y comienza a aparecer algo distinto: mayor calma, más apertura y una escucha realmente disponible para el otro.

Soy Fernando Aylwin, psicólogo y constelador familiar