Muchos de mis pacientes me expresan que no saben qué quieren para sus vidas.
Les planteo que probablemente ese sentimiento se origina porque nunca se han sentido adecuados o personas suficientes, o tal vez, sienten que no encajan en nada.
Quizás, sentían que su físico no respondía a las expectativas de los otros según sus parámetros sociales. Muy flacos, muy gordos, feos según esto, poco inteligentes según aquello.
Puede ser también que estos pacientes tienen o tuvieron padres “brillantes” a quienes no podían complacer a pesar de todo cuanto podían hacer.
Experiencias así nos hacen sentir fuera de lugar o que no se vale lo suficiente.
Una de las primeras propuestas que hago a mis pacientes que vienen con esos sentimientos de desvalor es soltar todo aquello que los demás quieren o han querido que sean. Estas personas no pueden arrojarse semejante poder.
Se puede ser solo desde lo que se es originalmente.
Luego, les invito a abrazar esa originalidad, la propia hermosura, apartando los deseos ajenos. Invito a mis pacientes a reconciliarse con lo propio, la propia verdad y realidad. No existe mayor hermosura que la que se tiene dentro de sí.
¿Opinas lo mismo?
Soy Fernando Aylwin, psicólogo y constelador familiar

