Podría ocurrir que estás en una relación y, sin buscarlo, las personas más cercanas —tu familia, tus amigos, incluso alguien que te aprecia y te conoce bien— te dicen que esa pareja no te conviene. Puede que te moleste escucharlo, o que sientas que no te entienden. Pero si varias voces coinciden, tal vez vale la pena hacer una pausa y preguntarte: ¿tendrán razón?¿por qué sigo adelante con esto?
Con el tiempo he visto que cuando elegimos una pareja inadecuada y las señales son evidentes para los demás, suele haber dos grandes razones para continuar en esa relación:
La primera es la rebeldía frente a lo que hemos vivido. Puede que estés cansado de sentirte controlado o juzgado. Entonces eliges a alguien precisamente porque no encaja con lo que los demás esperan. Es tu forma de decir “yo decido por mí”. Pero podría pasar que esa rebeldía termina siendo una trampa: en ese intento de demostrar que eres libre, terminas repitiendo una historia de dolor o frustración.
La segunda razón es más silenciosa, y tiene que ver con la repetición de lo conocido. Sin darte cuenta, puedes sentirte atraído por personas que encajan con lo que aprendiste sobre el amor en tu infancia. Si creciste en un ambiente donde el afecto era distante o condicionado, quizás elijas a alguien que también te hace sentir que tienes que ganarte su atención. No porque te guste sufrir, sino porque, en el fondo, eso es lo que entiendes como amor.
Por eso, cuando quienes te quieren te advierten algo sobre tu pareja, muchas veces no se trata de que debas hacerles caso ciegamente. Se trata de escucharlos con apertura, sin orgullo ni miedo, para mirarte con más claridad. A veces el amor verdadero comienza con elegirte a ti: con conciencia, con calma y con la valentía de no repetir lo que te ha herido.
Porque elegir bien no significa hacerlo sin dudas, sino hacerlo desde la lucidez y no desde la herida.
Soy Fernando Aylwin, psicólogo y constelador familiar










